Memoria, Verdad, Justicia y reparación para Julio César Mondragón Fontes

 

Son muchas las víctimas de la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero: los 43 normalistas desaparecidos, tres normalistas asesinados, tres ciudadanos asesinados y varios heridos, algunos de ellos de gran gravedad.

El caso de Julio César Mondragón Fontes destaca por varias razones: 1) no fue desaparecido, por tanto se cuenta el cuerpo que es evidencia del crimen, 2) a diferencia de los otros caídos esa trágica noche, no murió en el acto por un tiro sino que estuvo desaparecido varias horas y luego su cuerpo fue abandonado en una calle de Iguala y 3) todo apunta a que Julio César murió a causa de la tortura, la evidencia sugiere que fue desollado vivo y esto le causó la muerte.

El caso de Julio César, conocido entre sus compañeros como El Chilango, es la prueba fehaciente del terrorismo de Estado. El desollamiento es una técnica de tortura que solo se puede practicar en grupo, que requiere un sofisticado adiestramiento y se realiza por orden de altos mandos pues forma parte de una estrategia de amedrentamiento de la población elaborada en las más altas esferas del poder.

La forma bárbara en que se le dio muerte es una amenaza para todos los luchadores sociales y para todos los jóvenes, busca sembrar el terror y el inmovilismo en toda la sociedad. Si este crimen queda impune, se abre la puerta para que se repita y este método inhumano se extienda en el país. Lamentablemente, ya se han dado otros casos. Para cerrarle el paso a la proliferación de esta barbarie es requisito que no haya impunidad.

Sin embargo, hasta el día de hoy no hay ningún avance en el esclarecimiento de los hechos del 26 de septiembre. La versión oficial, la “verdad histórica” del gobierno, que los 43 normalistas fueron quemados en un basurero es absurda y ofensiva para toda la sociedad.

El caso de Julio César Mondragón tiene aún menos avances, no fue atraído por la PGR, sigue en manos de la procuraduría de Guerrero. Esto entorpece la investigación y pone en riesgo a la familia de Julio César y su abogada.

Sobre este caso el gobierno también tiene una “verdad histórica” absurda e insultante para los familiares y para todo el pueblo. La versión oficial, según consta en el expediente, es que Julio César Mondragón murió por un golpe en la cabeza y que su rostro fue arrancado fauna nociva. El crimen está calificado como “homicidio”, lo cual no corresponde a su naturaleza. Se trata de una ejecución extra judicial con tortura.

En enero de este año en comunicado oficial la PGR anunció que se había detenido a un policía a quien se acusaba de la muerte de Julio César. Esto parece más una maniobra para calmar los ánimos de la sociedad que una investigación seria pues evidentemente una sola persona no pudo haber cometido el crimen. De hecho, unos meses después se le declaró inocente por este hecho aunque sigue preso por otras causas.

Es claro que el gobierno busca ocultar la tortura y la probable participación de efectivos de las fuerzas armadas en este crimen contra la humanidad. En México, como lo dijo la CIDH, el uso de la tortura es generalizado, la tortura como estrategia de Estado.

Los familiares y amigos de Julio César Mondragón hacemos un llamado a la sociedad para unirse a la lucha por conocer la verdad, por la memoria, la justicia y la reparación para Julio César Mondragón y todas las víctimas del 26 de septiembre. Solamente una sociedad informada y activa podrá poner fin a la barbarie en que los neoliberales han hundido al país.

¡Presentación con vida de los 43 desaparecidos!

¡Castigo para los culpables del asesinato y tortura de Julio César Mondragón y las otras víctimas del 26 de septiembre!


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