El anuncio de la esperanza

Pues yo ya tenía mis sospechas, pero no le quería decir nada. Ya tenía un poco de retraso. Luego un día él fue por mí a la escuela y me dijo que ya se había dado cuenta de que no me había bajado. Yo le dije que era poquito, que ya no tardaba. Y me dijo que no, que él llevaba bien mis cuentas y que ya había pasado un buen rato y nada. Y pues fuimos a comprar una prueba de embarazo, me la hice, pero no salió nada. Pero él insistía y me convenció de que fuéramos a un laboratorio. Yo la verdad es que no me lo esperaba, porque pues yo había pensado en hacer mi maestría.

Al siguiente fin de semana, fuimos a un laboratorio que está en Tacubaya. Y cuando nos dieron los resultados, pues no sabíamos cómo interpretarlos. Hasta que le preguntamos a una enfermera, que nos vio, se río. Y pues ya nos dijo que sí estaba embarazada. Yo quise ir con un doctor para que nos lo confirmara y así pasó. El doctor me dijo: “no pues, si está bien embarazada”.

Julio se puso muy contento. Me decía que ese bebé nos iba a unir, que era un pedacito de amor, que era una parte de él y mía.

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