En el río

Cerca del bordo hay un río. Juntábamos piedras de colores o sacábamos a los peces, pero si eran muy pequeños los dejábamos ir. Sólo si eran grandes los poníamos en una tina para ver si se reproducían. Como en el río hay  muchas garzas blancas, a veces sacábamos los peces y los poníamos en un palo para que ellas se los comieran. También les lanzábamos resorterasos. A San Simón íbamos por pulque o a ver chavas. Hacíamos zarzas molidas con alcohol. Por dentro, era alegre, pero por fuera era enojón.

Jugábamos al billar, con el Artista, otro amigo con el que se llevaba  pesado. Pero se respetaban el uno al otro. Nos gustaba mucho hacer cosas que nos asustaran, como caminar en una cueva. Una vez Julio metió la mano en un panal, y acabó con las manos hinchadas, pero con cuatro botes de miel. Yo le regalé un conejo, porque le gustaban mucho. Le hizo una casa, con una caja de madera, y le daba de comer hierbas. Como no se lo podía llevar al DF, porque Marissa le dijo que allá no había lugar, lo dejó acá en Teco. Creo se lo encargó a su hermano.

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