Habla el de los juegos compartidos (2)

Yo siempre le decía “Tú estás loco, cabrón”. La última vez que lo vi nos fuimos a dar un rol porque yo le estaba enseñando a manejar. Y ese día me dijo, déjame el carro un rato, y pues ya se lo dejé, le fallaba a la hora de meter los cambios, pero le gustaba mucho, y me iba contando de que extrañaba mucho a su familia. Me contó que había ido a escondidas a sacar su ficha a la Normal; decía que ese lugar se lo había ganado él. Porque Marissa no estaba de acuerdo en que fuera a estudiar hasta allá. También su examen lo hizo a escondidas, le dijo que venía para Teco, pero se fue a Ayotzinapa.

Cuando me dijo que iba a dejar de estudiar en el Tecnológico, pues si me agüité, porque pues ya me había acostumbrado a que fuéramos juntos a la escuela. Luego la gente no nos creía que fuéramos hermanos. Se nos quedaban viendo, y ya después de un rato decían, no pues sí. Porque pues sí nos parecemos.

Yo, ese día de la cena en casa de Peluchín, le decía que no se hubiera ido hasta allá, porque estaba muy lejos. Y pues me dijo que pus ya ni modo, que se iba a esperar a terminar el semestre para poder cambiarse. O que en último caso se iba a meter a la Federal o al Ejército, porque allí te pagan bien.

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