Julio en Ayotzi

El Chilango se cambió de aquí porque éramos varios y no había cupo. A veces se tiraba a un lado de mí, luego se pasó al lado al otro cuarto, estuvo un tiempo, luego que iba a buscar dónde dormir, le dije que si no encontraba regresaba y se pasó a la panadería.

Cuando empezaron a pasar las imágenes, yo no sabía nada, pero dijeron que a un chavo le hicieron bien feo, le quitaron el rostro. Ahí reconocí al Chilango porque usaba la playera del primer día de clases. La última vez que lo vieron fue cuando los subieron a las patrullas.

Íbamos a escogerlo como jefe de grupo, él sí quería pero como es de México a lo mejor lo iban a tratar mal, por eso quiso quedarse de apoyo. Casi no le gustaba echar relajo, era serio, reservado. Lo íbamos a elegir porque le gustaba participar en las clases. Él estuvo en Tenería, le preguntamos pero no nos quiso decir, creo que lo expulsaron. Fue a hacer pruebas en Tiripetío, Michoacán, no dijo por qué lo expulsaron, y vino aquí.

Todavía recuerdo sus palabras, y pues yo también para eso quiero ser maestro: “para compartirle mis ideas a los niños”.

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