Los trazos de Julio

Tenía muchos años de no verlo. Pues, resulta que yo tengo un sobrino que estudia en Ayotzinapa. Entonces estaba conectada en el feis. Apareció una foto y cuando vi su nombre y sus apellidos se me salieron las lágrimas. No lo podía creer. Al otro día empezaron a salir más noticias de los 43. Me apuré y fui temprano a su casa en Teco, vi la lona y el moño negro y conocí había sido él.

Era muy buena persona, muy lindo. Carismático. Le gustaba hacer sonreír a las demás personas. Nunca me mostró tristeza en su rostro. Decía que le gustaba la escuela de Tenería, que a veces era pesado porque los mandaban a comisión, pero que le gustaba mucho. Siempre tenía una sonrisa para ti. Le gustaba verme jugar fútbol. También dibujaba, dibujaba tu rostro. Era muy observador. Le gustaba hacer como grafitis en su cuaderno. Yo sabía que le gustaba leer, se sabía las historias del Che Guevara, de Lenin, de los de la Normal. Me decía que iba a echarle muchas ganas para ayudar a su mamá. Era muy humilde, muy sencillo, no como otros que se interesaban por la moda; decía que ser humilde era lo mejor, porque así podías conocer a más personas. Comía de todo. Era muy tragón. Le gustaba mucho que le dieran cariñitos. Era muy cariñoso. Te invitaba de comer y no le daba pena. No tenía vicios. 

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