Los ojos de Julio

 

Julio Ojos

 

Esta semana la hija de Julio César Mondragón cumple 2 años. Estos días celebramos la vida porque en medio de toda la violencia encontramos razones para no vencernos y para no cansarnos.

A Julio le arrancaron la posibilidad de ser un padre para su hija, de verla crecer y de escucharla decir su nombre. Sin embargo, la pequeña Melisa no está sola, tiene a su madre, Marisa Mendoza, una mujer valiente y empeñada en que haya justicia, y la mano generosa de muchas personas que desinteresadamente han ayudado a proveerla de todo lo que necesita (ropita, pañales, comida, juguetes), todxs la rodeamos de cariño porque esta lucha es un acto de amor hacia las familias que aquella trágica noche en Iguala perdieron un hijo, un hermano, un padre.

Queremos que cuando Melisa sea más grande ya tenga verdad y justicia para su padre. Por ello, desde el 27 de septiembre de 2014 no hemos parado de exigir que las autoridades encargadas hagan su trabajo: demandamos a la PGR una investigación rigurosa, una verdad sin tapujos ni titubeos. Pedimos una cosa más: que esta violencia no se repita jamás.

Laura Bonaparte, una de las madres de Plaza de Mayo, dijo en alguna ocasión: “nuestra vida es la negación de su muerte”. La vida de Melisa y la de todas las que luchamos por la justicia y la verdad es la negación de la muerte que nos quieren imponer. Hoy, pese a todo y contra todo, abrazamos y nos esperanzamos por un año más de vida de Melisa Mondragón, en su rostro vemos los ojos de Julio.

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