Comunicado del Colectivo El Rostro de Julio, enero 2017.

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A principios de 2016 el cuerpo de Julio César Mondragón Fontes estaba todavía en un refrigerador de la Coordinación General de Servicios Periciales de la Procuraduría General de la República, con sede en la Ciudad de México. Esto por la negligencia de funcionarios de los distintos juzgados del país donde está disperso el caso de Julio que retrasó casi tres meses los trámites necesarios para realizar la prueba de ADN al cuerpo del joven normalista. Luego de áridas gestiones se llevó a cabo la prueba y en el mes de julio el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en conjunto con la Procuraduría General de la República (PGR), dio a conocer los dictámenes de la segunda necropsia que, de manera unánime, prueba la tortura infligida al cuerpo de Julio César Mondragón Fontes.

Sesenta y cuatro fracturas dan cuenta de la crueldad con que fue tratado el estudiante hasta provocar su muerte por un brutal golpe que rompió su cráneo. Los resultados de estas pericias obligaron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a admitir públicamente que Julio había sido torturado y a la PGR a abrir una Averiguación Previa por el delito de Tortura cometido contra Julio César Mondragón.

La comprobación de la tortura y la atracción del caso por esta causa a nivel federal, fueron dos de los propósitos iniciales cuando comenzamos el acompañamiento de la familia de Julio en su búsqueda de memoria, justicia y reparación. Fue en 2014 y todavía no nos llamábamos Colectivo El Rostro de Julio. Sin embargo, este camino de dificultades, trabajo y logros apenas inicia. Ha sido posible gracias al apoyo de organizaciones y personas que desinteresadamente han contribuido desde su trinchera en esta búsqueda de justicia. Queremos comenzar este nuevo año de trabajo honrando y agradeciendo a todos aquellos, cuyo esfuerzo ha sido aliciente y bálsamo en el camino andado.

Al Equipo Argentino de Antropología Forense, a su directora y los peritos que lo conforman agradecemos todo el rigor y profesionalismo puestos en cada una de las etapas de la segunda necropsia: durante la exhumación, las pruebas de laboratorio, la reinhumación y en las discusiones posteriores con peritos de la PGR. Sin su compromiso profesional no hubiera podido llegar a buen término esta etapa del proceso. Al tratarles de cerca, vimos como las compañeras y compañeros del EAAF tratan a las personas como eso: como personas. Porque aunque se hable de tejidos, de muestras, de proteínas y demás términos, para la familia siempre se está hablando de su ser querido. Gracias al EAAF por su trato respetuoso y digno a los familiares de las víctimas.

También agradecemos al GIEI por su voluntad y esfuerzos por ayudarnos a esclarecer lo ocurrido la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero: su trabajo nos ha inspirado en muchos momentos de flaqueza. En particular agradecemos por la dedicación de un capítulo al caso de Julio dentro de su informe. De manera especial mencionamos a Carlos Beristáin, cuyas gestiones, diligencias y cuidados en el caso de Julio allanaron en no pocas ocasiones el camino por seguir.

Aunque estamos ciertos de que no podemos nombrarlos a todos, queremos agradecer a quienes con su escucha, su palabra y sus acciones han tejido una red de apoyo tanto espontáneo como honesto: a los estudiantes del CCH-Oriente, del CCH-Azcapotzalco, de la Fes-Aragón, de la Facultad de Filosofía y Letras, de Ciencias Políticas y Sociales, de la UAM Iztapalapa, de la UACM Cuautepec y del Valle y del Politécnico les agradecemos habernos recibido en sus espacios; a David Huerta y los artistas e intelectuales que se han solidarizado con el caso; al SUTIEMS, a la ANUEE, al SITUAM,a la Brigada Altavoz, a la Brigada para leer en Libertad, entre muchos otros.

Agradecemos desde luego a toda la gente que nos sigue en las redes sociales y que nos pregunta constantemente por el avance del caso y, con la misma franqueza, les pedimos disculpas por el silencio que a veces nos vemos obligados a guardar en  pos de no comprometer la seguridad de los implicados. Sepan que nuestros silencios y palabras, no exentos de errores desde luego, han buscado siempre el beneficio del caso.

Gracias a todas y todos, este año seguiremos trabajando en busca de Memoria, Verdad, Justicia y Reparación para Julio César y su familia.

Atentamente:

Colectivo El Rostro de Julio.

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